Energía solar

¿Cómo llega la figura de prosumidor al proceso energético?

Nuestra economía se ha basado en la división de trabajo, en la que cada persona o empresa produce algo para ofrecerle a otro a cambio de dinero, en lugar de producir para sí mismo. Sin embargo, las cosas han cambiado, pues hemos dejado de ser consumidores pasivos para convertirnos en prosumidores activos. 

En 1980 el escritor Alvin Toffler propuso este término en su libro La Tercera Ola. Combinando las palabras productor y consumidor, definía al prosumidor como aquel usuario que participa en el proceso productivo de los propios bienes y/o servicios que él mismo consume.

Históricamente este concepto se ha utilizado en muchos ámbitos, pero especialmente en el mundo de la tecnología y el marketing digital, pues con el internet y las redes sociales, se le ha facilitado al consumidor, ser productor de contenidos, siendo evaluador de los productos o servicios que consume. 

Los prosumidores tienen algunas características dependiendo del proceso desde el que se les mire, sin embargo, el tener una mirada crítica, analítica, ser una persona informada y con criterio propio son cualidades que los definen a todos, pues precisamente son estas las que los llevan a ser partícipes de los procesos. 

Pero bien, ¿Cuándo llegó este concepto a la energía? La accesibilidad al conocimiento y la relevancia que ha tomado la conciencia ambiental, ha despertado reflexiones y críticas con respecto a los costos, las fuentes y el uso de los servicios básicos, entre ellos, la energía. A la par, se han desarrollado y evolucionado métodos alternativos, renovables y sostenibles de generación de energía. 

Todos estos avances han dado lugar al prosumidor pero también al autoconsumidor, este último es aquel que solo genera energía para consumo propio. Por otro lado, el prosumidor es autoconsumidor pero también tiene la capacidad de compartir los excedentes de energía que genera. 

Así fue como se le abrió paso a los usuarios domiciliarios que a partir de la instalación de paneles solares en sus empresas u hogares, producen energía limpia, la consumen y en muchos casos la venden por medio de la red eléctrica, volviéndose así proveedores de energía y contribuyendo al medio ambiente. 

Estos nuevos usuarios, además del aporte que hacen, obtienen beneficios económicos, ya que si bien hacen una inversión inicial, esta se recupera con la utilización de energía autogenerada, disminuyendo o eliminando sus pagos mensuales al operador de red, pero también obtienen ingresos con la venta de excedentes, la cual en Colombia está regulada por la Resolución 030 de 2018, donde también se establecen las tarifas que el operador de red debe retornar al usuario.

Es así como día a día los ciudadanos se empoderan y toman el control de su propia energía, conociendo los procesos, siendo parte de ellos, y construyendo en conjunto un mundo en el que todos seamos prosumidores.

 

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