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La educación, una gran aliada para la sostenibilidad

La UNESCO, como coordinadora de la Agenda de Educación Mundial 2030 en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (Educación de Calidad), insiste y reafirma que “la educación, en todas sus formas y todos sus niveles, no es solo un fin en sí mismo, sino también uno de los instrumentos más poderosos con que contamos para inducir los cambios necesarios para lograr un desarrollo sostenible”. Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO.

Desde las acciones más pequeñas se logran los cambios más contundentes, desde los actos cotidianos se puede cambiar el mundo. La educación es el instrumento idóneo para comenzar a hacerlo, pues el desconocimiento no nos exime de las repercusiones que nuestros actos tienen, tanto con el medio ambiente como con las generaciones presentes y futuras, pues el desarrollo sostenible, según la ONU, se entiende como “la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Es partiendo de las anteriores premisas donde se evidencia la importancia de la educación para el desarrollo sostenible (EDS), reflejando la preocupación por una formación de calidad en donde se eduque desde el saber, el saber ser y el saber hacer, induciendo a la consciencia de las situaciones, al sentirse parte de la sociedad en la que se vive y al conocer cómo se puede participar en los procesos de desarrollo, pero además, haciendo especial énfasis en la capacidad de aprender a aprender, pues este es un tema de nunca acabar, que estará en constante evolución y cambio. 

Según la UNESCO, las instituciones educativas deberían seguir las siguientes dimensiones de la EDS:

  • Contenido del aprendizaje : Integrar cuestiones esenciales como el cambio climático, la reducción del riesgo de desastres y el consumo y producción sostenibles en los planes de estudios.
  • Pedagogía y entornos de aprendizaje : Concebir la enseñanza y el aprendizaje de un modo interactivo, centrado en los educandos, que posibilite un aprendizaje exploratorio, transformativo y orientado hacia la acción. Repensar los entornos de aprendizaje –tanto físicos como virtuales– para infundir en los estudiantes el deseo de actuar en favor de la sostenibilidad.
  • Transformación social: Habilitar a los educandos de cualquier edad, en cualquier entorno educativo, para transformarse a sí mismo y a la sociedad en la que viven.

Todo lo anterior también aportaría al dote de los estudiantes de competencias para empleos verdes y a su motivación para que adopten desde sus cotidianidades vidas sostenibles. 

Es de vital importancia enseñar qué es la sostenibilidad pero también educar para esta, sin embargo no se debe entender la educación simplemente como la que se imparte en colegios, escuelas, universidades o instituciones educativas, sino también la que parte de los entes de control, las organizaciones públicas, privadas y las instituciones internacionales. 

La intención de lo anterior es posibilitar una transición a economías y sociedades más ecológicas y habilitar a las personas para que sean ciudadanos del mundo que participen y asuman papeles activos, local y mundialmente hablando. La búsqueda constante y la reiteración de la necesidad de la incorporación de sistemas educativos, parte del reconocimiento de esta como catalizadora para la edificación de un futuro mejor, en donde se transversalizan temas como el cambio climático, la reducción del riesgo de desastres, la biodiversidad, la reducción de la pobreza y el consumo sostenible, para tener como objetivo último la transformación social. 

La necesidad de educación para la sostenibilidad por parte de empresas privadas no solo debe asignarse a aquellas que tengan como razón social el fomento de esta, pues claramente en la actualidad más que un adicional, puede llegar a ser un requisito, teniendo en cuenta normas como la 14001, la cual se crea, pensada desde el desarrollo sostenible, precisamente por la necesidad de proteger el medio ambiente. Aunque no son obligatorias, definen las políticas de gestión que deben tener las empresas.

Con una población mundial de alrededor de 7.700 millones de personas y recursos naturales limitados, como individuos y sociedades necesitamos aprender a vivir juntos de manera sostenible y tomar medidas de manera responsable basándonos en el entendimiento de que lo que hacemos hoy puede tener implicaciones en la vida de las personas y del planeta en el futuro. La educación representa la base del desarrollo sostenible de una nación en sus tres dimensiones: económico, social y ambiental. 

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