Energía solar

¿Qué es eso de autogeneración y generación distribuida?

Existen algunas confusiones con respecto a las diferencias entre la autogeneración y la generación distribuida de energía, inclusive aún existe un desconocimiento extendido y generalizado; por eso aquí les explicamos de una manera muy sencilla qué es, cuáles son sus diferencias y por qué la definición legal de estas en Colombia, ha sido un gran avance para lograr la democratización y propagación del uso de las energías renovables no convencionales. 

Primero, es importante entender que estas dos actividades se encuentran reguladas principalmente por la Resolución 030 de 2018 de la CREG, y cada una cuenta con un tratamiento legal y regulatorio diferenciado.

El gran paso a las energías renovables no convencionales, lo dimos con la ley 1715 de 2014 de Colombia, la cual define la autogeneración como aquella actividad realizada, ya sea por personas naturales o jurídicas, que generan energía con el propósito principal de suplir parcial o totalmente las propias necesidades de consumo de energía eléctrica, donde el objetivo primario no constituye la venta de la misma, sin embargo, en caso de que se generen excedentes estos pueden entregarse a la red. Esta se clasifica en gran y pequeña escala, siendo la primera la que posee una potencia mayor a 1 MW y la segunda una potencia inferior a 1 MW.

Para los que producen energía utilizando fuentes renovables no convencionales, los excedentes se reconocerán como créditos de energía mediante un esquema de medición bidireccional. Bajo este esquema se realiza un balance neto entre la energía excedente que se exporta a la red y la energía que se consume de la red. Así la remuneración de los excedentes queda determinada según la capacidad instalada y la importación de energía.

Por otro lado, la generación distribuida es definida como la producción de energía eléctrica cerca de los lugares de consumo y cuya generación se encuentra conectada al Sistema de Distribución Local. La capacidad de la generación distribuida se define en función de la capacidad del sistema que se va a conectar, que según los términos del código de conexión de la CREG, se define como potencia máxima 0,1MW. 

Sin embargo, para promoverla, la misma ley también establece que la venta de la energía producida se remunere teniendo en cuenta los beneficios que esta trae al sistema de distribución, entre los cuales están la disminución de las pérdidas de la red en la que se conecta y de las restricciones del sistema por encontrarse ubicado cerca de la demanda. Por esta razón se reconocen estos beneficios solo cuando la generación es vendida al comercializador integrado con el operador de red. En este caso, el comercializador está obligado a comprar la energía del generador distribuido.  

Así, el generador distribuido podrá comercializar su energía y ser remunerado bajo alguna de las siguientes opciones:

  • La energía puede ser vendida a un comercializador que atienda el mercado regulado, directamente sin convocatoria pública, siempre que no exista vinculación económica entre el comprador y el vendedor. En este caso, el precio de venta será único y exclusivo en la Bolsa de Energía en cada una de las horas correspondientes, menos un peso moneda legal colombiano ($1) por kWh, indexado conforme a lo establecido en la Resolución CREG-005 de 2001. Cuando este comercializador es el integrado con el operador de red, el generador distribuido, además recibirá, por cada kWh vendido, el 50% del costo asociado a las restricciones del sistema, más el 50% de las pérdidas de la red, reconocidas en el nivel de tensión al cual entrega la energía. 
  • La energía generada puede ser ofrecida a un comercializador que atiende el mercado regulado, participando en las convocatorias públicas que abran estas empresas. En este caso y como está previsto en la Resolución CREG 020 de 1996, la adjudicación se efectúa por mérito de precio. 
  • La energía generada puede ser vendida, a precios pactados libremente, a los siguientes agentes: Usuarios No Regulados, Generadores, o Comercializadores, que destinen dicha energía a la atención exclusiva de Usuarios No Regulados.

Con todo lo explicado, nos damos cuenta que cada vez se incentiva más la generación propia de energía limpia y además, la oportunidad de obtener beneficios de ella, no solo medioambientales, sino también económicos, desde el ahorro, pero también desde la retribución por venta de excedentes. La regulación de la generación distribuida también potencia la creación de cooperativas de energía, las cuales son escasas en el país. Es desafío grande, pero muy necesario, el lograr la transformación de consumidor a prosumidor, estableciendo la premisa de que este puede pagar menos de energía,  también hacerlo de forma cooperada, con baja inversión y contribuyendo con el medioambiente. 

 

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