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¿Qué son los bonos de carbono?

Los bonos de carbono son uno de los tres mecanismos internacionales de descontaminación del medio ambiente, estos fueron establecidos en el Protocolo de Kioto para reducir las emisiones causantes del calentamiento global y el efecto invernadero en los países desarrollados, y fomentar el desarrollo sostenible y la inclusión social en los países en desarrollo. Este mecanismo fue creado para beneficiar a aquellos que no emitan o que disminuyan su generación de Gases de Efecto Invernadero – GEI, y al mismo tiempo, hacer pagar a los que emitan más de lo permitido. 

¿Cómo funcionan los bonos de carbono?

Primero que todo, es importante aclarar que un bono de carbono representa el derecho a emitir una tonelada de CO2.  El sistema de compra y venta de bonos de carbono, ofrece incentivos económicos a las empresas y gobiernos que contribuyan a la mejor calidad medioambiental, y así mismo consigue una regulación de las emisiones generadas en los procesos productivos. Por consiguiente, el derecho a generar dióxido de carbono, se convierte en un bien canjeable, con un precio establecido en el mercado. 

Estos bonos pueden ser vendidos a los países del Anexo I del Protocolo de Kioto, es decir, a todos aquellos países industrializados que hayan firmado el Protocolo. Los bonos pueden ser adquiridos por  individuos y empresas que tengan el interés de reducir su huella de carbono, sea voluntariamente o por el deber de cumplir con sus compromisos de reducción de emisiones. 

Un ejemplo claro de ese intercambio puede ser que una empresa desarrolle un proyecto de disminución de emisiones de CO2 y voluntariamente venda su cuota excedente a otra empresa que esté obligada a reducir su GEI, y que no lo haya logrado en medio de sus procesos productivos, o simplemente, que haya decidido hacerlo por medio del mercado de carbono. 

Los bonos de carbono no son algo nuevo, inicialmente los propuso la economista argentina Graciela Chichilnisky en 1993, luego en 1997 fue incluido dentro de los mecanismos de desarrollo limpio del Protocolo de Kioto, sin embargo, estos no entraron en vigor sino hasta el 2004.

Certificados de Emisiones Reducidas – CER

Como ya mencionamos, las emisiones de GEI se miden en toneladas de CO2, cada uno de estos bonos de carbono se convierte en un Certificado, por consiguiente, un CER equivale a una tonelada de CO2 que se deja de emitir a la atmósfera. La entidad encargada de emitir estos certificados es el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación – ICONTEC. 

Estos certificados se obtienen a través de la validación de proyectos llamados Mecanismos de Desarrollo Limpio – MDL, estos proyectos capturan el CO2 del aire y/o contrarrestan los efectos del calentamiento global. Existen varios tipos de proyectos que entran dentro de estos Mecanismos, algunos de ellos son: la generación de energía renovable, el mejoramiento de la eficiencia energética en los procesos, la recolección de plásticos, la limpieza de superficies como lagos y ríos, la reforestación, etc. 

Mercado Obligatorio y Mercado Voluntario 

Existen dos tipos de mercados de carbono en los que se pueden transaccionar estos bonos, primero encontramos el mercado obligatorio o de cumplimiento regulado, que es el más usado por las empresas y gobiernos. Con este tipo de mercado se tiene una obligación legal de rendir cuentas con respecto a sus emisiones de GEI, esto se controla con base en regímenes nacionales, regionales o internacionales, los cuales obligan a la reducción de carbono.

Por otro lado, encontramos el mercado voluntario, aquel que se produce sobre una base opcional por parte de empresas o personas interesadas en aportar más de lo obligatorio, en ir más allá y reducir más emisiones de GEI de las que realmente emiten. 

En Colombia están a disposición los dos mercados, el segundo solo está habilitado para empresas y se lleva a cabo a través de la Bolsa Mercantil de Colombia, lo que implica, al ser una plataforma bursátil, que las compras y ventas deben realizarse por medio de las Sociedades Comisionistas de la Bolsa, quienes además se encargarán de asesorar sobre los parámetros y condiciones de la negociación.

Con todo este panorama y el trasfondo de estos bonos y sus transacciones, entendemos que vale la pena explorar las diferentes maneras de aportar a mitigar y disminuir la contaminación medioambiental desde nuestro quehacer diario como individuos, pero también como empresas, teniendo en cuenta que las industrias son unas de las mayores generadoras de GEI en el país. 

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